Armonía, equilibrio y relajación.

Desde que pones un pie dentro de las instalaciones se puede sentir la tranquilidad y armonía en el lugar; su cálido aroma, sus espacios libres y la cordialidad de su gente, hacen un equilibrio y te dan la bienvenida a Padme Yoga Spa.

Hace unos días tuve la oportunidad de consentirme con un masajito para relajarme y olvidar por un momento el estrés de la rutina.  Entre tantas opciones me decidí por uno que me ofreciera algo más que un masaje y me recomendaron Padme Yoga Spa.

Entrando a Padme

Al entrar te olvidas por completo que te encuentras en casi pleno centro de la ciudad, a tan sólo una cuadra de nuestro hermoso acueducto y te pierdes entre su hermosa arquitectura, diseñada cuidadosamente dándole espacio a cada actividad.

La primera voz que te recibe es calmada y tenue, dándote una sensación de paz, que para poder disfrutar de uno de sus servicios como lo son los masajes, te pide que le ayudes con un poco de información y poder darte el mejor servicio. La percepción que te da de entrada es que no sólo te van a ayudar a relajarte, sino también cuidarán de ti y tu salud. Mientras llenas el formato acompañada de un poco de agua con clorofila, o té si es más tu gusto, se puede ver pasar a la gente que acude a las clases de Yoga que respiran y se contagian de esa tranquilidad de la que hablo.

Terminado el llenado de la información personal, Claudia, vestida con una sonrisa, te acompaña a la zona de masaje, un lugar amplio, iluminado por unos grandes ventanales con vista a un sereno jardín verde, mientras sus delicadas manos preparan un aroma de cítricos con aceites, que te invita a respirar profundo y despejar tu mente.

Se logra percibir en el movimiento de las manos, el manejo y presión de éstas, que Claudia ha tenido una preparación profesional para este ritual, dejándote con la satisfacción de haber elegido a alguien que sabe lo que hace y estás en buenas manos, literalmente, y es el momento en el que entre la música de fondo y la calidez de los movimientos, descansa el cuerpo y la mente.

Si no es porque lo leí en alguna parte, no creería que la sesión fue de 90 minutos, pero me lo confirman los grandes ventanales que iluminaban la habitación que ahora sólo dejan ver obscuridad en el fondo, y que me siento descansada y relajada. Los detalles hacen que la experiencia sea completa y un té de jazmín que te ayuda a incorporarte nuevamente al mundo terrenal es ofrecido, con la misma calidez y amabilidad que desde un principio a pesar de la hora.Padme YOGA SPA

Juntando todas las partes, la experiencia es reconfortante y tranquilizadora, y aunque no lo pareciera, no soy una persona de masajes, pero creo que he encontrado el lugar perfecto para consentirme de vez en cuando y encontrar equilibrio en mi rutina diaria.

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